Rebe y Carlo, sigamos haciendo más proyectos con amigos de la primaria

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TEXTO

Salma Carbajal

Hagamos más proyectos con nuestros amigos de la primaria

(sobre el hogar, los objetos parlantes, las herencias femeninas y unas cuantas tazas tristes)

 

¿Podría alguien clasificar la inmensa vegetación de los objetos como una flora o una fauna, con sus especies tropicales, polares, sus bruscas mutaciones, sus especies que están a punto de desaparecer?
-Baudrillard, J. El Sistema de los Objetos

¿Habría alguien a quien pudiera confiarle clasificar la taza de la que tomo el café de carretera, los cuchillos con los que he llorado, las tazas que me ha regalado mi abuela, las cucharas que colecciona mi mamá y el ropero de mis XV años que le falta un cajón? Cuando llegué a mi casa de la infancia de nuevo, con la intención de habitarla cómodamente y me senté en el sillón de la sala, me pregunté si en la vida ahí, había hecho falta aire, no teníamos ventanas a la calle en la sala y las que habían, daban al cuarto mío y de mis hermanos. Recorriéndola más para instalarme, me di cuenta de que había charcos en los cuartos, las paredes del clóset se parecían a mis ojos recién levantados, hinchadas conteniendo el agua de la lluvia desde que la dejamos para mudarnos a otro lugar. Había llegado ahí con la esperanza de encontrarme con un espacio tranquilo para diseñar y terminé encontrándome con una casa que necesitaba todo mi consuelo, claramente la casa desordenada de mi niñez no era un refugio y había subestimado a los objetos que la habitaban creyéndolos inocentes, pero ellos tenían un alma, me miraban; me exponían mi historia y mis herencias, tenía que hacerme cargo del inventario de bienes y deudas que colgaban de ese techo viejo. La profundidad del espacio evidenciaba la complejidad de mi interioridad y privacidad, agitaban mi paz las tazas empolvadas que había regalado en una navidad mi abuela a mi mamá.

Rebeca y Carlo, son piscis. Según el horóscopo, lavanguardia.com, los piscis tienden a vivir de forma instintiva e intuitiva. Los nacidos piscis adoran una buena mesa en la que sentarse a degustar platos preparados con mimo y siempre rodeados de buenos amigos. Por eso una mesa robusta de madera maciza sin tratar es una de las piezas que mejor definen su espíritu afable, cariñoso y complaciente. Quizá es por eso que Rebe busca dejar su huella en la mesa de centro.

Rebeca escribe poesía y Carlo diseña objetos, y le interesa ir de la mano con sus amigos artistas para auto-gestionar proyectos juntos. Ambos son amigos de la primaria y se aman. Rebeca escribe un poema todos los días a las 6:00 pm como resultado de un ejercicio que no sabemos si termina todavía, pero sabemos que empieza hablando con los objetos que forman parte de su cotidianidad y que es ahora un palimpsesto de herencias, comuniones, proyecciones y acuerdos personales que comparte con quienes habita su hogar. Mímesis y metáfora de la vida en una casa compartida donde los recorridos por la misma forman parte de una red de versos que complementan la estructura de los quehaceres del hogar y los rituales personales y comunitarios de cada objeto y su significancia compartida.

El primer poema que leí de Rebe hablaba de este espacio que hay en la ventana para descansar, el alféizar, palabra de la cual desconocía su significado pero que, al irla desmenuzando mientras leía el poema, éste me recordó a cuando me echaba mi porrito en mi ventana a las ocho y me ponía a bailar frente mi espejo, las dinámicas cotidianas de mi casa respondían a responsabilidades de la universidad y a limpiar el espacio para seguir con la monotonía de todos los días, para mí la ventana eran mis 5 minutos, no había otro lugar porque en esta ventana el aire corría a la izquierda.

Estos lugares temporales de luz verde y luz roja efímera funcionaban como un escape para mi cuerpo. Observar y escribir sobre los objetos que nos rodean, se parecía a edificar una casa imaginaria, una heterotopía desde los afectos, reconociendo que los objetos no son inocentes y se mueven, y por ende, nos mueven; la delimitación de este espacio para escribir asegura la intimidad, para el surgimiento libre de los pensamientos y emociones; y la contravención de una persona que rechaza el funcionamiento del mundo de forma habitual.

Rebe, al igual que Gloria Anzaldua nos invita a olvidarnos del cuarto propio y escribir donde sea. Escribamos mientras lavamos la ropa, cuando estemos deprimidas, enojadas o heridas. Escribamos sobre las ausencias, sobre las tazas despostilladas de la alacena, de la despensa vacía, del jabón que no pudimos comprar en la semana, de la caja de leche descompuesta que lleva dos semanas en el refrigerador, de los brócolis, las camas destendidas de vez en cuando, de los espejos rotos, de los errores de pintura en el cuarto de mudanza, de las alfombras sucias y las llamadas que ignoramos cuando moríamos de cólicos. Escribamos en el lavadero, en el automóvil, mientras lloramos cuando lavamos los trastes, cuando vamos al baño, entre dormidas y despiertas, heridas, deprimidas, desbordando las tristezas en las servilleras de un roomie o escribiendo con el agua que queda abajo de la taza del café pero no dejemos de escribir. Y no dejemos de hacer proyectos tan congruentes y llenos de amor con nuestros amigos de la primaria. <3

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