Los mundos de Manuela de Laborde

FOTOS

TEXTO

Monse Castera

Manuela de Laborde abstrae y edita objetos, hace imágenes que son explosiones de sentidos con la menor cantidad de recursos. A lo largo de nuestra amistad he aprendido que le encantan los objetos que brillan, con texturas – que sé que ella percibe como sensuales y corporales- y después las transforma de una manera casi escultórica, descubriendo lo que tienen adentro o bien encapsulándolos. Encuentra valor en la abstracción de lo más austero y habitual para conmover a nuestros cuerpos.

Estas fotos reencuadran y contextualizan como obras plásticas algunos momentos de la película Viveros de la artista mexicana. Las mismas fotografías se fijaron en resina como alternativas de encuadre y soporte que introducen una presencia de color. La traducción de una obra temporal, fílmica, se encuentra dentro de la metáfora del fenómeno de la resina – material fluido que aún en su estado fijo evoca su proceso.
Una cosa es la realidad visual tal como la entendemos, con las dimensiones a las que estamos acostumbrados, y otra es lo que descubre Manuela al momento de hacer acercamientos intensos, alterar con materiales o darle/quitarle movimiento a la imagen. Manuela explora de qué forma crear nuevos mundos por medio de técnicas no tan comunes en nuestros tiempos. A veces crees que estás viendo un amanecer, cuando en realidad es la luz de un foco en una caja de papel. Son puestas en escena con varios planos y tiempos, historias pequeñas que hacen sentir grandes emociones. A ella la remiten a la palabra minimalismo no como un proceso de reducción, sino como un momento de cercanía. Y así, desde que tiene uso de razón, ha experimentado con todo tipo de situaciones para localizar y aislar conceptos, revalorarlos y hacer espacios virtuales.

Manuela es artista y cineasta experimental en un país donde poco sabemos sobre dicha categoría. De hecho mucha de su obra plástica gira en torno al análisis y significado del lenguaje cinematográfico, reusa y cuestiona las herramientas que lo audiovisual le ha brindado a lo largo de su carrera.

“Hace 7 años hice la película Viveros (6’35” | Apple ProRes 422 (HQ) | B&N | Stereo), que documenta una tira de impresiónes fotográficas, deslizadas bajo el lente. Viveros intenta registrar abstractamente parte de la cultura mexicana, tanto en Mexico como en el extranjero ya que el sonido fue grabado en Santa Clarita, Los Ángeles.” Y ahora estos stills convertidos en encapsulados/esculturas/pinturas son una obra que te invita al apetito, un caramelo rosa o lila, pero también una oportunidad de observar una escena mexicana atemporal. Es un árbol o una chinampa, es un momento monocromático detenido en un color externo. Se siente como un hechizo que la artista le puso a ese momento o el objeto a la artista, varias capas de realidades y abstracciones hermosas.